Panna cotta de vainilla con coulisse de frambuesa y pistachos.
500 ml. de nata
350 gr. de queso mascarpone
150 gr. de azúcar
1 vaina de vainilla
6 hojas de gelatina neutra
Para el coulisse:
150 gr. de frambuesas
1 cucharadita de zumo de limón
75 gr. de azúcar
100 ml. de agua
Para adornar....pistachos.

Se mezclan muy bien en un recipiente la nata, el queso, el azúcar y los pequeños granos que sacaremos del interior de la vaina de vainilla con un cuchillo. Cuando el queso está totalmente incorporado y tenemos una mezcla fina, la ponemos en un cazo a fuego medio hasta que alcance el punto de ebullición, removiendo para que no se pegue. Mientras tanto hidratamos las hojas de gelatina con agua fría durante 5 minutos. Cuando la nata haya hervido retiramos del fuego e inmediatamente introducimos las hojas de gelatina bien escurridas dentro del líquido caliente. Se reparte en moldes individuales (da para 6-7 uds.) y se mete en el frigorífico durante 3-4 horas para que se cuaje. Se puede preparar también de un día para otro.
Para preparar el coulisse utilizo habitualmente la fruta congelada. Primero ponemos el agua y azúcar en un cazo, removemos hasta que el azúcar se disuelve y esperamos a que hierva. En ese momento añadimos las frambuesas congeladas y el limón, y lo dejamos durante 10 minutos a fuego bajo. Se tritura con la batidora y se cuela ( con chino o colador ) para eliminar las semillas. Se pone de nuevo a fuego lento hasta conseguir que espese un poquito.
Para desmoldar más fácilmente la panna cotta, introducimos el molde durante 10 segundos en un recipiente con agua caliente. Aquí os pongo dos ideas de presentación con los mismos ingredientes, le he puesto pistachos que no sólo aportan sabor y color, también la textura crujiente que contrasta con la suavidad de la Panna cotta.

La Panna cotta es un postre típico de la región del Piamonte en Italia que hoy en día se come en todo el mundo. La receta se basa en la mezcla de nata y leche cocidas y gelatina. Hay muchas y variadas recetas en las que se incluyen quesos suaves como el mascarpone o incluso yogurt griego. Espero que os guste tanto como me gusta a mí, me parece una sobremesa perfecta y estoy segura de que la disfrutaréis.
350 gr. de queso mascarpone
150 gr. de azúcar
1 vaina de vainilla
6 hojas de gelatina neutra
Para el coulisse:
150 gr. de frambuesas
1 cucharadita de zumo de limón
75 gr. de azúcar
100 ml. de agua
Para adornar....pistachos.
Se mezclan muy bien en un recipiente la nata, el queso, el azúcar y los pequeños granos que sacaremos del interior de la vaina de vainilla con un cuchillo. Cuando el queso está totalmente incorporado y tenemos una mezcla fina, la ponemos en un cazo a fuego medio hasta que alcance el punto de ebullición, removiendo para que no se pegue. Mientras tanto hidratamos las hojas de gelatina con agua fría durante 5 minutos. Cuando la nata haya hervido retiramos del fuego e inmediatamente introducimos las hojas de gelatina bien escurridas dentro del líquido caliente. Se reparte en moldes individuales (da para 6-7 uds.) y se mete en el frigorífico durante 3-4 horas para que se cuaje. Se puede preparar también de un día para otro.
Para preparar el coulisse utilizo habitualmente la fruta congelada. Primero ponemos el agua y azúcar en un cazo, removemos hasta que el azúcar se disuelve y esperamos a que hierva. En ese momento añadimos las frambuesas congeladas y el limón, y lo dejamos durante 10 minutos a fuego bajo. Se tritura con la batidora y se cuela ( con chino o colador ) para eliminar las semillas. Se pone de nuevo a fuego lento hasta conseguir que espese un poquito.
Para desmoldar más fácilmente la panna cotta, introducimos el molde durante 10 segundos en un recipiente con agua caliente. Aquí os pongo dos ideas de presentación con los mismos ingredientes, le he puesto pistachos que no sólo aportan sabor y color, también la textura crujiente que contrasta con la suavidad de la Panna cotta.
La Panna cotta es un postre típico de la región del Piamonte en Italia que hoy en día se come en todo el mundo. La receta se basa en la mezcla de nata y leche cocidas y gelatina. Hay muchas y variadas recetas en las que se incluyen quesos suaves como el mascarpone o incluso yogurt griego. Espero que os guste tanto como me gusta a mí, me parece una sobremesa perfecta y estoy segura de que la disfrutaréis.
